Aparecen distintas reseñas en las prensa relativas a una noticia tan espeluznante que cuesta trabajo creerla.
Mencionan una orden dada a los vigilantes de los espacios naturales protegidos de Almería (¿o será en toda Andalucía, o España?) para que disparen a los perros que transiten sueltos por estos espacios protegidos.
Los califican de asilvestrados, y dicen que ya se ha producido en tres ocasiones en el Parque Natural de Sierra Nevada y otra en la Reserva de Punta Entinas, donde al parecer el perro iba acompañado de su dueña. También se recoge el apoyo de la Junta de Andalucía al vigilante protagonista de éste último caso.
Aún en el caso de que esta presencia de perros supusiese una amenaza al ecosistema, es evidente la existencia de alternativas menos salvajes, por mucho que se trate de proteger a la fauna y flora.
Si en los núcleos urbanos sólamente a un tarado se le ocurriría atrapar a un perro a tiros, y existen o deberían existir actuaciones de recogida de los animales para su posterior oferta en adopción, ¿que impide que esto se realice en los espacios naturales protegidos?.
¿No es normal y adecuado que la gente disfrute de la naturaleza en estos entornos, y que lo haga acompañada de sus mascotas, siguiendo sus veredas e incluso desviarse unos pocos metros de ellas?

Si se intenta fomentar el turismo en los parques naturales a tiros deberían empezar a publicitarse ya mismo en Iraq.
Y si alguna vez se intenta reintroducir al lobo ibérico por las tierras de Sierra Nevada espero que lo hagan tras someterlo a un curso intensivo de educación para la ciudadanía, no vaya a asilvestrasrse.

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¿Ampara la legislación sobre espacios naturales protegidos esta brutal “política”?

Una consulta rápida a la prolija normativa al respecto, que establece amplias restricciones para su uso, no revela afortunadamente la inclusión en su régimen sancionador de la pena de muerte animal ni otro tipo de maltrato.

El CÓDIGO PENAL bien es sabido que ofrece una insuficiente protección:

“Artículo 337.
Los que maltrataren con ensañamiento e injustificadamente a animales domésticos causándoles la muerte o provocándoles lesiones que produzcan un grave menoscabo físico serán castigados con la pena de prisión de tres meses a un año e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales.”

Ni con 30 puñaladas los jueces ven ensañamiento. Y el hecho de pisar un parque natural parece ser sobrada justificación.

“Artículo 632.
. . .
2. Los que maltrataren cruelmente a los animales domésticos o a cualesquiera otros en espectáculos no autorizados legalmente sin incurrir en los supuestos previstos en el artículo 337 serán castigados con la pena de multa de 20 a 60 días o trabajos en beneficio de la comunidad de 20 a 30 días”
.
Urge su reforma, pero las distintas campañas que se llevan a cabo para ello de momento han surtido poco efecto. ¡Sigamos insistiendo!

LEY 11/2003, de 24 de noviembre, DE PROTECCIÓN DE LOS ANIMALES de la Junta de Andalucía:

” EXPOSICIÓN DE MOTIVOS.
1. En las últimas décadas ha proliferado, en las sociedades más civilizadas, un sentimiento sin precedentes de protección, respeto y defensa de la naturaleza en general y de los animales en particular, convirtiéndose en un asunto de índole cultural que importa al conjunto de la ciudadanía. A este proceso de sensibilización han contribuido especialmente factores tanto científico-técnicos como filosóficos.
. . . son numerosos los textos que hacen referencia a estos principios proteccionistas.
De entre ellos destacan la Declaración Universal de los Derechos del Animal, aprobada por la UNESCO el 17 de octubre de 1978, y en el ámbito de la Unión Europea la Resolución del Parlamento Europeo de 6 de junio de 1996, iniciativa materializada en el Protocolo anejo al Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea número 33, sobre protección y bienestar de los animales, introducido por el Tratado de Amsterdam.
. . .

Artículo 4. Prohibiciones.
1. Sin perjuicio de las excepciones establecidas en la presente Ley, queda prohibido:

a) Maltratar o agredir físicamente a los animales o someterlos a cualquier otra práctica que les irrogue sufrimientos o daños injustificados.
. . .
e) El sacrificio de los animales sin reunir las garantías previstas en esta Ley o en cualquier normativa de aplicación.
. . .
k) Suministrarles sustancias que puedan causarles sufrimientos o daños innecesarios, así como cualquier tipo de sustancia no autorizada, aun cuando sea para aumentar el rendimiento en una competición.
. . .
Artículo 9. Sacrificio y esterilización.
1. El sacrificio de los animales de compañía se efectuará bajo el control de un veterinario en consultorio, Clínica u hospital veterinario o en el domicilio del poseedor, de forma indolora y previa anestesia o aturdimiento, salvo en los casos de fuerza mayor.
2. Reglamentariamente se determinarán los métodos de sacrificio a utilizar”.

También es cierto que establece lo siguiente:

“Artículo 12. Circulación por espacios públicos.
1. Los animales sólo podrán acceder a las vías y espacios públicos cuando sean conducidos por sus poseedores y no constituyan un peligro para los transeúntes u otros animales.
2. Todos los perros irán sujetos por una correa y provistos de la correspondiente identificación”.

Pero también:

“Artículo 15. Zonas de esparcimiento.
Las Administraciones Públicas deberán habilitar en los jardines y parques públicos espacios idóneos debidamente señalizados tanto para el paseo como para el esparcimiento de los animales. Igualmente, cuidarán de que los citados espacios se mantengan en perfectas condiciones de seguridad e higiénico-sanitarias”.

Además:

“Artículo 27. Animales abandonados y perdidos.
1. Se considerará animal abandonado, a los efectos de esta Ley, aquel que no lleve alguna acreditación que lo identifique ni vaya acompañado de persona alguna, sin perjuicio de lo dispuesto en la legislación vigente sobre animales potencialmente peligrosos.
2. Se considerará animal perdido, a los efectos de esta Ley, aquel que, aun portando su identificación, circule libremente sin persona acompañante alguna. En este caso, se notificará esta circunstancia al propietario y éste dispondrá de un plazo de cinco días para recuperarlo, abonando previamente los gastos que haya originado su atención y mantenimiento. Transcurrido dicho plazo sin que el propietario hubiera
procedido a retirarlo, el animal se entenderá abandonado. Esta circunstancia no eximirá al propietario de la responsabilidad en que haya podido incurrir por el abandono del animal.
3. Corresponderá a los Ayuntamientos la recogida y transporte de los animales abandonados y perdidos, debiendo hacerse cargo de ellos por un plazo mínimo de 10 días hasta que sean cedidos o, en último caso, sacrificados.
4. El animal identificado no podrá ser sacrificado sin conocimiento del propietario”

Nada de esto parece compatible con las prácticas denunciadas.

Exijamos el cumplimiento de las leyes contra el maltratoo animal,

Es necesario un posicionamiento inequívoco al respecto por la Administración

De ser ciertas las barbaridades denunciadas, ¡ni un solo voto para los promotores de esta salvajada!

Vamos a requerir a los políticos implicados una contestación rápida y adecuada, antes de iniciar urgéntemente una campaña masiva de protesta a todos los niveles.

Más información :

http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article10421

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