Taurocidio de Tordesillas:
¡Qué salvajada!
¡Qué vergüenza!

Este fue el texto que enviamos desde La Rata a las direcciones de correo electrónico que se proponen en la campaña contra el asqueroso espectáculo que cada año se celebra en Tordesillas (ver Enlaces a Campañas) desprestigiando a las fiestas populares de este país con el título de “Fiesta de Interés Turístico de España”.

Solo se ha dignado a contestar el Sr. Agustín Fernández desde la Junta de Castilla de Castilla y León, con un farragoso texto cargado de cinismo. Lo reproducimos a continuación, pero mejor será hacer un muy breve resumen, ya que tanta artillería legal consigue efizcamente una rápida rendición del interés por su lectura.

Comienza detallando una serie de medidas, adoptadas a través del Reglamento de Espectáculos Taurinos, para evitar supuestamente el sufrimiento de los toros.

Parece increible, pero según este Reglamento, el principio general es “la ausencia de maltrato a las reses de lidia. Este maravilloso principio se concreta en que en todos los espectáculos taurinos populares queda prohibido herir, pinchar, golpear, sujetar o tratar de cualquier modo cruel a las reses.

Como suele ocurrir en la legislcación española, una vez sentados los grandes y civilizadísimos principios, llegan las excepciones. Resulta que a los espectáculos taurinos individualmente se les podrá reconocer, por su peculiaridad y tradición, determinadas especialidades al régimen general. Algo que ocurre con el “Toro de Vega”.

Concluye el Sr. Fernández diciendo que dicho festejo se ajusta a la legalidad vigente en esta Comunidad Autónoma sin que sea posible impedir o prohibir su desarrollo. Y se queda tan agusto, como si la decisión de su celebración fuese una decisión divina en la que la voluntad popular no tuviera nada que decir, como si la acción política fuese imposible y sin la menor mención a cuestión ética alguna (en este campo sí que es imposible cualquier justificación, mejor obviarlo antes que hacer el rídiculo).

Con respecto a su queja sobre el “Toro de Vega” de Tordesillas debemos manifestar lo siguiente:

Que a lo largo del articulado de los Decretos 234/1999, de 26 de agosto, y 41/2005, de 26 de mayo de la Consejería de Presidencia y Administración Territorial de la Junta de Castilla y León, por el que se modifican determinados artículos del Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares aprobado por Decreto 14/1999, de 8 de febrero, se establecen distintas y variadas previsiones dirigidas a evitar la posibilidad del trato cruel a las reses de lidia. En este sentido, el artículo 2º. b), como principio general, dispone de forma expresa “la ausencia de maltrato a las reses de lidia”. Asimismo, el artículo 6º. 4), señala que “cuando se suelten tres o más reses de lidia, y en trayectos que se desarrollen por el campo, el organizador deberá disponer de servicios especiales de control para tranquilizar o inmovilizar las reses de lidia, que actuarán en situaciones de especial riesgo o cuando la integridad física de las reses así lo exija”. Por otra parte el artículo 12. 2. c), encarga al presidente del festejo, su control, siendo una de las causas de la suspensión del mismo, el que las reses sean objeto de trato cruel. En este mismo sentido el artículo 13. 2. c), considera como función del director de lidia y director de campo, el controlar el trato adecuado de las reses, y en su caso, proponer al presidente la suspensión del espectáculo. Por si esto no fuera suficiente, en el artículo 19, se regula la protección de las reses de lidia, y dispone que en todos los espectáculos taurinos populares queda prohibido herir, pinchar, golpear, sujetar o tratar de cualquier modo cruel a las reses, considerándose, según el articulo 38 del citado Reglamento, infracción grave, la crueldad con las reses de lidia que provoque su inmediata muerte o el maltrato de las mismas.

En relación, en particular, con de “Toro de Vega”, cabe señalar que la declaración de espectáculo taurino tradicional se hizo por Orden de la Consejería de Presidencia y Administración Territorial de 7 de septiembre de 1999, al cumplir todos los requisitos que establece el Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares de Castilla y León, y a solicitud del Ayuntamiento interesado aprobado por la mayoría del pleno, en tanto órgano representante de la voluntad común de los vecinos. Cabe
señalar que el primer párrafo del artículo 31.1 del Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares de la Comunidad de Castilla y León, aprobado por Decreto 14/1999, de 8 de febrero, establece que a los
festejos tradicionales les es de aplicación el régimen jurídico general de los espectáculos taurinos populares establecido en el Reglamento, afirmación que a renglón seguido está limitada por lo dispuesto en el párrafo segundo del mismo apartado y artículo, al prever que individualmente se les podrá reconocer, por su peculiaridad y tradición, determinadas especialidades al régimen general. Algo que ocurre con el “Toro de Vega”, puesto que ha sido reconocido por la citada Orden de 7 de septiembre de 1999, de tal forma que, en la medida en que el espectáculo se desarrolle con estricto cumplimiento de las Bases aprobadas por el Pleno del Ayuntamiento y por esta Administración Autonómica, dicho festejo se ajusta a la legalidad vigente en esta Comunidad Autónoma sin que sea posible impedir o prohibir su desarrollo.

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